| Programa Tablado de Barrio |
|
Antecedentes El tablado en cada esquina ha sido desde principios del siglo pasado el lugar natural de reunión para los festejos de carnaval. Fue y es la expresión de la fiesta popular, tradición y patrimonio de la ciudad. Es allí donde los grandes artistas populares de la máxima fiesta montevideana han tomado contacto con el canto murguero, el candombe y todas las expresiones artísticas de nuestro carnaval.
En la década de 1930 funcionaban entre 300 y 400 tablados en Montevideo. Cada pocas cuadras las comisiones de vecinos se encargaban de organizarlos y los conjuntos recorrían a pie las distancias que separaban unos de otros. Estos reductos callejeros, que no contaban con asientos propios ni amplificación, lucían enormes escenografías realizadas por los porpios vecinos. La decoración de tablados formaba parte de un concurso en el que la Intendencia de Montevideo premiaba a los mejores de cada zona, generando una competencia entre escenarios que producía decoraciones impactantes, de gran valor artístico. Con el paso del tiempo los tablados fueron cambiando de acuerdo a la iniciativas de emprendedores privados y a los vaivenes socioeconómicos y políticos del país.
Presente Hoy tenemos un carnaval que llega cada vez a mayor cantidad de público con menor cantidad de escenarios. En 2007, por ejemplo, operaron en Montevideo 20 tablados de los cuales 12 eran "populares" y el resto "privados". Los tablados "comerciales" o "privados" cuentan con una gran infraestructura y están ubicados en barrios residenciales. Los otros, los llamados "populares", corresponden a una exitosa experiencia de la Intedencia Municipal de Montevideo (IMM) que está cumpliendo 15 años. Gracias a ella se ha logrado mantener el carnaval en los barrios. Para que esto funcione la IMM brinda apoyo económico y la gestión básica para la habilitación de cada tablado. Estos tablados son gestionados por comisiones barriales y la recaudación obtendia gracias al carnaval se vuelca en distintos emprendimientos que estas llevan a cabo a lo largo de todo el año (comedores de niños, policlínicas barriales, paseos con vecinos de bajos recursos, etc.). Funcionan durante 16 noches de febrero con cuatro conjuntos por etapa y precios sensiblemente inferiores a los manejados por los tablados "privados". Durante el Carnaval 2007 vendieron más de 150.000 entradas; dato que marca la importancia de estos recintos en sus zonas de referencia.
El Museo del Carnaval se integró durante los meses de enero y febrero de 2007 a la actividad de los escenarios populares y acompañó los diferentes procesos de trabajo de las comisiones para el carnaval de ese año. Terminado carnaval se siguió trabajando con 6 de esas comisiones con el objetivo primario de instaurar nuevamente la decoración de tablados en carnaval. En 2008, con el apoyo de Ancap y Antel, junto a los vecinos de 5 barrios diferentes se le dio vida nuevamente a esa antigua tradición. De esta forma, y con la creación de grandes escenografías realizadas con técnicas tradicionales, los tablados de barrio volvieron a ser un espectáculo en si mismo, redondeando el espíritu familiar y popular que siempre mantuvieron. Los cinco tablados que iniciaron este proceso fueron La Casona de Afe, Molino del Galgo, Monte de la Francesa, Lavalleja y Flor de Maroñas. En 2009 se profundizó la huella, siendo 6 las comisiones de vecinos que trabajaron para embellecer sus tablados, y con ellos el carnaval de sus barrios: Arbolito, Jardín de Nuevo París, Molino del Galgo, Monte de la Francesa, Lavalleja y Flor de Maroñas. Ya se está trabajando de cara al Carnaval 2010.
Objetivos del Programa
Generales Jerarquizar el espacio "escenarios populares" reconociéndole la importancia en la transmisión de cultura, tradición y valores, como la solidaridad barrial. Recuperar tradiciones e historias de carnaval. Comunicar la experiencia para que otro público pueda acercarse, disfrutar de la fiesta y colaborar con el barrio.
Corto plazo Apoyar la gestión de los "escenarios populares" para aumentar los niveles de calidad de servicio, promoción y seguridad de los mismos (partiendo de las experiencias y carcterísticas propias de cada uno e incentivando las mismas). Crear conciencia sobre el tablado como patrimonio cultural de Montevideo.
Mediano plazo Aumentar la cantidad de "escenarios populares". A partir de la expreciancia recogida formular un modelo de gestión y un plan estratégico que perminta crear nuevos escenarios en zonas que carezcan de los mismos. Potenciar las posibilidades de inclusión barrial que tienen este tipo de espacios. Recuperar viejas tradiciones que generaban identidad y orgullo barrial como el concurso de decoración de escenarios. Esto dotará de un nuevo atractivo a los escenarios que le permitirá captar un público más amplio.
Largo plazo Posicionar al tablado de barrio como parte de la oferta turística de la ciudad.
|